Venizelos dijo que menos del 10% de los 16.000 millones que se canalizaron hacia el exterior habían sido enviados a Suiza, mientras que un porcentaje mayor, un 32 por ciento, fue dirigido a bancos británicos.
Basados en datos del Banco Central, los depósitos empresariales y nacionales del sistema bancario griego bajaron en 35.400 millones de euros ó un 16,8% el año pasado. Los depósitos eran de 174.200 millones de euros en diciembre, cerca del 79% del PIB.
Las tensiones de liquidez han obligado a los bancos griegos a recurrir a financiación del Banco Central Europeo y del Banco de Grecia, y los préstamos permanecieron en 116.000 millones de euros en diciembre.
La erosión en la base de depósitos de los bancos no se debe sólo a fugas de capital. Las medidas de austeridad para reparar las finanzas públicas ha ocasionado una prolongada recesión, forzando a muchos griegos y a empresas a utilizar los ahorros para pagar cuentas, la denominada quema de efectivo.
Los agentes bancarios dicen que los griegos han retirado efectivo y lo han guardado, por ejemplo en cajas fuertes, donde ha habido un marcado incremento en la demanda.
Venizelos dijo que esperaba que este dinero comenzara a retornar al sistema una vez que un segundo rescate que Atenas está negociando con sus socios de la zona euro y el FMI entre en vigor, acabando con la incertidumbre que pende sobre los bancos.
“Es una lástima que el dinero esté guardado y no vuelva a los bancos”, dijo Venizelos.
“Lo que estamos buscando ahora (...) es mandar el mensaje a todo el mundo y principalmente a los griegos que toman depósitos que los bancos son seguros para siempre, y que ha llegado el momento de volver para los ahorristas” acotó.
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